textos - Un episodio de mi vida

Hoy vamos a indagar un poco en la idiosincrasia española tratando de analizar una parte de nuestra tradición más arraigada, un tema profundamente relacionado con nuestro signo de identidad como pueblo… no son los toros, no es el flamenco… son Las Calienta Pollas.

No lo digo yo, un refrán muy conocido cuenta que: “Hay dos tipos de mujeres: las putas… que se acuestan con todos… y las Hijas de puta… que se acuestan con todos… menos conmigo” Sin embargo, este refrán, como el de pájaro en mano, está totalmente equivocado… prueba de ello es la existencia de (al menos) otro tipo de mujer denominado “Calienta Pollas” y cuya función en la vida es bien conocida por todos y bien descrita por su nombre que, ya te lo digo yo, no es por casualidad.

Calienta Pollas las ha habido siempre y siempre las habrá, suelen ir en manada y su modus operandi es similar al de las hienas: Observan la carnaza, rien entre ellas y comienzan un progresivo acercamiento que culminará en una conversación grupal o individual en tono “pre-sexual” que podrá incluir caricias, besos y cualquier calentamiento previo a la cópula… pero que, sin embargo, dará paso a un inesperado alejamiento sin razón aparente y que dejará a la víctima deseando que se lo coman vivo.
No obstante, la Calienta Pollas puede actuar individualmente aunque, otra vez como la hiena, será menos atrevida y se acercará más lentamente, con cuidado de no dar ningún paso en falso. Por supuesto, después se alejará tanto o más rápido que acompañada de la manada.
Calentando al personal

Atacan de noche… cuando las víctimas, asustadas e indefensas en la oscuridad, afectadas por el alcohol, se tornan vulnerables a sus bailes hipnóticos y provocativos… los sábados, la abundancia de víctimas en ciertos puntos calientes (ya te digo yo que ese nombre tampoco es casualidad) anima a las calienta pollas a salir de caza. Hoy es sábado… y por eso debemos estar preparados… si ves una calienta pollas… no te acerques a ella, evita el contacto visual y, por supuesto, el físico… no te arriesgues.

Su preparación para la caza es llevada con la máxima precisión, repitiendo un ritual que lleva celebrándose desde hace siglos, enfundándose en el uniforme correspondiente… que será provocativo, atrevido, amenudo osado y obsceno para la época… y, finalmente, decorando su rostro con pinturas de guerra en tonos suaves que resalten sus ojos.

Aún recuerdo la primera vez que una calienta pollas se cruzó en mi camino… ha pasado mucho, mucho tiempo desde entonces… no, mucho no… muchíiiiiiismo… yo era joven e inexperto, moría el año 2003 en el calendario, y no sabía que las calienta pollas tienen un interruptor con sólo dos funciones: “Calienta Pollas” y “Apagado“… así que estuve saliendo con ella 5 meses por si pasaba algo, pero NO.

Recuerdo su risa de animal carroñero junto a sus amigas mientras se producía el primer acercamiento, caminando hacia mi… embutida en un pantalón para sordomudos (se podían leer sus labios) y unas tetas mas duras que las de la novia de Mazinger Z botando dentro de un top tan ajustado que se le marcaban los pulmones. Con aquellos pezones se podría picar hielo y grabar tu nombre en un iPod… A LA VEZ!!

Yo iba buscando una relación seria con una persona cariñosa, simpática, que pudiese hablar de cualquier tema, alguien inteligente, con cultura y con quien compartir mis aficiones… así que saqué todas esas estúpidas ideas de mi cabeza y empecé a pensar sólo en aquel culo, deseando arrodillarme para olisquearlo como un perro. Dios mío, sus pedos debían oler a rosas y sonar a música celestial… por fín podría tirar el juego completo de inciensos que me regaló mi abuela.

Me pasaba el día sobándoselo… en la calle, en el metro, en el bus, en el cine, en las discotecas, en los bares, en la cena de Navidad con sus padres… hasta me dejaba matar en los recreativos para seguir sobándoselo mientras ella jugaba. Entre sobarle el culo y las pajas empecé a forzar demasiado la máquina y me surgieron unos dolores muy chungos…
Sobada de culo Pajilla de tenista

Codo de Tenista, pero valió la pena. Aquello sí que era un culo y no la mierda de agujero apestoso que tenemos los demás.

En resumen nuestra relación podría ser la siguiente: “Ahora sí… ahora no”. A veces tenía la sensación de estar saliendo con un intermitente al que le bajaba la regla cada tres días. En el primer mes “le vino la regla” dos veces, a la tercera no me pude aguantar la risa “Creo que me va a venir la regla”, me dijo. ¿CREES? ¿Cómo que crees? ¡¡No me extraña que estés tan delgada, te estás desangrando!! ¡¡Vamos al hospital!! Tuvimos una discusión muy fuerte porque pensó que me reía de ella, así que fuy tan claro como pude: “La mayoría de las mujeres sólo disfrutan del mundo Tampax durante 5 días al mes… ¡¡Pero tú vives en un puto anuncio de compresas!!”

Lo que pasaba es que la pobre jovencita era virgen y no se atrevía a decírmelo, tenía miedo de que la primera vez le fuese a doler demasiado… ¿a quién le importa? Lo que mola es que la coña de la regla nos acompañó hasta el mismísimo final de la relación… cuando me dejó, lo hizo intentando que doliese lo más posible… terminó su aburrido monólogo hablando de no se qué de que no la escuchaba, “se acabó” me dijo… yo puse cara de cordero degollado, de resignación, de “no t’as dejao follar”, la miré a los ojos y le dije… “¿entonces qué hago con los tampax que te’comprao?”

En fin, no sé porqué se enfadó tanto… me borró del msn, del movil y no me volvió a hablar… pero hoy, escuchando la televisión desde mi cuarto, he oído una risilla que sólo podía ser suya, os juro que he pensado “Qué coño hace ésa en la televisión”… de verdad que no me equivoco cuando os digo que las calienta pollas son como las hienas.

Por cierto, la cabrona era fea como un demonio… pero eso se merece otra historia…




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